Revisado médicamente por la Dra. Emily Splichal y la Dra. Janine Taddeo
Última actualización el 12 de octubre de 2018

Definición

La formación de callos es causada por una acumulación de células muertas de la piel que se endurecen y engrosan sobre una zona del pie. Esta formación de callos es el mecanismo de defensa del cuerpo para proteger el pie contra la presión y la fricción excesivas. Los callos se encuentran normalmente en el pulpejo del pie, el talón y/o el interior del dedo gordo. Algunos callos tienen un núcleo profundo conocido como nucleación. Este tipo particular de callo puede ser especialmente doloroso a la presión. Esta afección suele denominarse queratosis plantar intratable.

Causa

Los callos se desarrollan debido a una presión excesiva en una zona específica del pie. Algunas causas comunes de la formación de callos son los zapatos de vestir de tacón alto, los zapatos demasiado pequeños, la obesidad, las anomalías en el ciclo de la marcha (movimiento al caminar), los pies planos, los pies de arco alto, las prominencias óseas y la pérdida de la almohadilla de grasa en la parte inferior del pie.

Tratamiento y prevención

Muchas personas intentan aliviar el dolor causado por los callos cortándolos o recortándolos con una hoja de afeitar o un cuchillo. Esta no es la forma de tratar adecuadamente los callos, a menos que lo haga un profesional. Esto es muy peligroso y puede empeorar la condición resultando en lesiones innecesarias. Los diabéticos, en especial, no deberían intentar nunca este tipo de tratamiento. Para aliviar la presión excesiva que conduce a la formación de callos, el peso debe redistribuirse equitativamente con el uso de una órtesis. Una órtesis eficaz aleja la presión de los «puntos calientes» o de las zonas de alta presión para permitir la curación del callo. La órtesis debe estar fabricada con materiales que absorban las fuerzas de choque y cizallamiento (fricción). Las mujeres también deben evitar el uso de zapatos de tacón alto. Como siempre, la cirugía debe ser el último recurso.

Si el problema persiste, consulte a su podólogo.

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