Durante el instituto, gravitamos hacia ciertos amigos debido a nuestras aspiraciones e intereses de nuestra juventud. Los calificativos de BFF incluían un amor compartido por el baloncesto o el consumo de alcohol entre menores. Pero luego, crecimos.

Adelante, una década. Has cambiado tu casa, tus valores, tu carrera, tu vida. Pero mientras todos los aspectos de tu vida fueron reevaluados y actualizados, tus amistades no lo fueron. Tus amigos son aquellos con los que has compartido una historia. Pero, ¿son suficientes los recuerdos de la escuela primaria y los momentos Kodak?

Hay una belleza en tener viejos amigos que no voy a negar, pero la historia por sí sola no es suficiente para traer una vieja amistad al presente, y posteriormente, al futuro. La gente de la que te rodeas, en la que te conviertes. Todos somos energía. Si te sometes a compañeros que son negativos, inseguros o destructivos, eso te afectará. Independientemente de tu fuerza como individuo, no eres inmune a un entorno constante de energía negativa o mala influencia.

Tus amistades, como todo en tu vida, necesitan actualizarse. Es necesario reevaluarlas de vez en cuando para determinar si siguen funcionando en tu vida. Tus amigos deben sacar lo mejor de ti. Si estás rodeado de personas que sacan lo peor de ti, es una señal de alarma de que esa amistad no encaja en tu vida. Los verdaderos amigos son los que tienen el valor de decirte cuando estás perdiendo el rumbo. Se preocupan lo suficiente como para tener esas conversaciones difíciles que la mayoría de la gente evita.

Si quieres tener grandeza en tu vida, rodéate de gente grande. Si te esfuerzas por ser una persona feliz, realizada, honesta, segura de sí misma, con poder y principios, rodéate de gente que sea igual. ¿Es esto egoísta y despiadado? No, no lo es. Porque si alguien te influye negativamente, afectará a tu forma de ser con las personas que te quieren. Cuando permites que una fuerza negativa impregne tu vida, te haces daño a ti mismo, lo que en última instancia afecta a todos los que te rodean. De ninguna manera estoy diciendo que abandones a las personas que amas. Puedes amar a esas personas todo lo que quieras. Pero, seleccionarlas para que formen parte de tu grupo inmediato de compañeros es otra historia.

Elige tu compañía sabiamente. Sé implacable a la hora de rodearte de aquellos que sacan lo mejor de ti. Tu dirección en la vida depende de ello. Y de paso, ten el valor de ser un buen amigo de los que te eligen.

Foto: Camille Rose

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