Naval: En cierto modo, la vida moderna es más agitada que la prehistoria. Nuestras fuentes de estrés son más crónicas.

Definamos el estrés. En términos físicos, el estrés ocurre cuando algo quiere estar en dos lugares al mismo tiempo. Si aplico presión a ambos extremos de una viga de hierro, creo tensión en la viga porque una parte quiere estar en el norte y la otra en el sur.

El estrés es una incapacidad para decidir qué es importante

En términos mentales, el estrés es una incapacidad para decidir qué es importante. Quieres dos cosas incompatibles a la vez. Quiero relajarme, pero necesito trabajar. Ahora estoy estresado.

Cuando renuncias a algo, deja de ser estresante. Cuando aceptas que algo está fuera de tu control, no tiene sentido estresarse por ello.

La mente crea estrés constantemente, haciéndote más paranoico o enfadado de lo que las situaciones justifican.

Quieres encontrar la paz de la mente. No vas a apagar tu cerebro. No puedes suprimir la mente ni obligarla a hacer nada. Si te digo: «No pienses en un elefante blanco», pensarás en un elefante blanco. Más bien quieres desarrollar herramientas para que tu mente se calme por sí misma. Entonces, el estrés desaparecerá de forma natural.

¿Cómo se hace eso? ¿Cómo acabas con una mente más pacífica?

La paz es la felicidad en reposo

Hay una frase que me gusta: «La paz es la felicidad en reposo; la felicidad es la paz en movimiento». Alguien que es pacífico en reposo acabará siendo feliz cuando realice una actividad. Mientras que una persona feliz sentada en reposo será pacífica. El objetivo final no es la felicidad, aunque usemos mucho ese término. La meta es la paz.

Entonces la pregunta es: ¿Cómo se llega a la paz?

El primer problema para alcanzar la paz es que ninguna actividad te llevará allí. Fundamentalmente, la paz es inactividad; es una sensación de que todo está bien.

Si todo está bien, no estás haciendo ninguna actividad física o mental para cambiarlo. Tampoco estás deseando hacer algo para cambiarlo, porque eso crea estrés.

No puedes trabajar hacia la paz, sólo hacia la comprensión

No puedes lograr la paz directamente ni tampoco trabajar hacia ella. Más bien, puedes trabajar hacia la comprensión. Hay un viejo dicho sij: «El nombre de Dios es la verdad». Cuando comprendes ciertas cosas y se convierten en parte de ti, te conviertes naturalmente en una persona más pacífica.

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