por: E.B. Johnson

¿Ves a tu pareja tal y como es? O la construyes para que sea alguien que no es? Muchos de nosotros somos víctimas de la proyección, un hábito tóxico que nos aísla y aleja a nuestras parejas. En lugar de ver a la otra persona como es, insistimos en verla como queremos que sea. Esto nos lleva a un sinfín de decepciones y a una serie de frustraciones que pueden ser corrosivas para nuestro sentido del yo y de la autoestima.

Las relaciones sólidas no son aquellas en las que nos cambiamos a nosotros mismos para ajustarnos a los sueños de otras personas. Son aquellas en las que ambos miembros de la pareja son capaces de verse tal y como son realmente, sin juicios y sin expectativas de cambio. Cuando esto ocurre, somos capaces de unirnos como iguales, en lugar de como rivales, y de construir vidas que estén auténticamente alineadas con nuestros objetivos y necesidades mutuas. ¿Quieres emprender un camino de sanación hacia la unión? Deja de proyectar en tu pareja y mira hacia dentro.

Construir una vida con otra persona puede ser complicado, y la mayor parte de la batalla consiste en encontrar a alguien que se ajuste a nuestros objetivos y necesidades emocionales a largo plazo. No es fácil encontrar a alguien que quiera las mismas cosas, o alguien que tenga el mismo impulso y expectativas que tú. Sin embargo, es necesario para que podamos establecer relaciones de pareja que sean lo suficientemente equitativas y estables como para sobrevivir a todas las bolas curvas que nos lanza la vida.

La proyección -en términos psicológicos- es nuestra tendencia a desplazar nuestros sentimientos hacia los demás. Por ejemplo, si nos sorprendemos mirando a otra persona, podemos sentirnos inseguros y volvernos para acusar a nuestros compañeros de cometer la acción que acabamos de cometer. Es un mecanismo de afrontamiento, destinado a desplazar las emociones y realidades incómodas que no queremos afrontar. Pero también hay otras formas de proyectar.

También es posible proyectar tus expectativas sobre tu pareja de tal manera que crees ambientes tóxicos dentro de la pareja. Es decir, puedes hacer que tu pareja sea más disponible, abierta o ambiciosa de lo que es. Puede que intentes meterla en cajas a las que no pertenece, o en lugares (emocional y físicamente) a los que no quiere ir. La proyección siempre acaba en decepción. Así que, si quieres relaciones más felices, tienes que acabar con este hábito tóxico de una vez por todas.

Señales de que estás proyectando a tu pareja.

¿Estás proyectando a tu pareja? ¿Lo estás construyendo como alguien que no es, o como alguien que esperas que sea? Nos proyectamos en nuestras parejas de muchas maneras, desde arremeter contra las inseguridades hasta presionarlas para que cambien. Sin embargo, todas estas proyecciones son tóxicas y socavan nuestras relaciones de muchas maneras.

Esperar lo peor

¿Siempre esperas lo peor? ¿Eres alguien que vive en la negatividad? O la creencia de que todo el mundo va a por ti antes que a por ellos? Este tipo de pensamiento es tóxico y pequeño, y una señal segura de que estás proyectando en tu pareja. Tal vez te traicionaron en una relación anterior y has llegado a creer que todas las demás parejas te traicionarán. O bien, otras personas en las que confiabas te han fallado y eso te ha llevado a creer que tampoco merece la pena confiar en tu pareja.

Mantener el control

La pareja que se proyecta suele tener dificultades para permitir que su pareja sea su propia y auténtica persona. Pueden luchar con problemas de control, ya que se esfuerzan por convertir a su otra mitad en la imagen del amor que han llegado a adorar en el ojo de su mente. Para esta pareja, su relación no consiste tanto en construir una vida con otra persona como en satisfacer sus propias expectativas. Estas expectativas también suelen ser superficiales y estar fuera del ámbito de lo realista.

Reacciones exageradas

Puede ser duro construir expectativas en tu cabeza, sólo para verlas fracasar en el alcance de la realidad. Es una decepción en extremo, y una confrontación con nuestros propios valores y nuestras necesidades también. Por eso, cuando se trata de la pareja que proyecta, esta decepción puede llevar a reacciones exageradas. Cuando se proyecta, se llega a los extremos emocionales con facilidad; sobre todo cada vez que las ilusiones se confrontan con la realidad.

Escuchar selectivamente

¿Trata tu pareja de abrirse a ti sobre lo que siente? Escuchas y te permites abrirte tú también? ¿O optas por el camino más transitado: el descarte? Cuando sólo escuchas lo que quieres oír, acabas teniendo una relación unilateral basada en la ilusión y no en la realidad. Cuando tu pareja expresa su infelicidad (o ves que la grieta empieza a aparecer) la escondes debajo de la alfombra o la pintas con una brocha más brillante de lo que deberías. Todo en nombre de «mantener las apariencias».

Alcanzar las comparaciones

¿Qué ocurre cuando usted y su pareja se encuentran en una mala discusión? Uno de ustedes siempre echa la mano atrás y busca las comparaciones históricas que puedan poner a su pareja en su lugar? Esto suele ocurrir comparando a nuestras parejas con los cónyuges anteriores. Es una práctica tóxica, que hace que nuestros cónyuges y seres queridos se sientan mal consigo mismos, a la vez que nos engaña y oscurece la realidad en nuestro miedo e inseguridad.

Dar la vuelta al guión

Quizás el signo más clásico de proyección en las relaciones sea dar la vuelta a las historias y a los guiones. Esto ocurre cuando acusas a tu pareja de comportamientos o emociones de los que tú mismo eres culpable. Señalas con el dedo a tu pareja por las cosas que eres demasiado cobarde para admitir. Por ejemplo, puede que te enfades con tu pareja por adoptar comportamientos que te gustaría adoptar (como el autocuidado o el tiempo a solas). Pero también puede parecer que acusas a tu pareja de una acción que tú mismo estás realizando (como el engaño).

Los juegos de la culpa abundan

Hay pocos juegos de relación más tóxicos que el de la culpa. Las emociones son difíciles de manejar, y las decisiones que nos presenta la vida pueden ser aún más desafiantes. Cuando no aceptamos nuestra responsabilidad en la resolución de estas cosas, a menudo trasladamos la culpa a nuestra pareja. Quizás le culpamos de no haber aceptado el gran ascenso laboral, o le atribuimos el mérito de que hayamos metido la pata en una presentación o entrevista. Ellos no tienen nada que ver (en realidad), pero castigarlos a menudo se siente más fácil que encontrar la manera de arreglar tus propios líos.

Las mejores maneras de dejar de proyectar en tus relaciones.

Una vez que estés listo para construir relaciones maduras y estables, puedes poner fin a la proyección y aprender a vivir en la realidad. A partir de ahí, puedes establecer relaciones de pareja que prosperen. Pero esto requiere soltar tu ego y asumir la responsabilidad de tu propia felicidad y curación.

Suelta tu ego

El ego juega un papel importante en nuestra tendencia a proyectar, y nos impacta desde un par de ángulos diferentes. Las cosas que queremos son parte de lo que somos. Sin embargo, muchos de nosotros podemos crear enormes expectativas personales en torno a estos deseos que nos hacen difícil aceptar la realidad tal como es. Es posible que te formes expectativas irreales sobre tu pareja, o que des demasiada importancia a sus decisiones como reflejo de lo que eres. Sin embargo, una vez que dejas de lado tu ego, puedes empezar a ver a las personas como realmente son… y a tu relación también.

Despréndete de tu ego en tu relación y crea un espacio para que tu pareja sea quien y lo que quiera ser. Su vida no es la tuya. No eres responsable de ellos, y lo que tu pareja elija ser no te define a ti. No tienen que ser un reflejo de ti a menos que elijas permitirlo.

Acepta lo que la vida (y las relaciones) son realmente. Dentro de eso, acepta quién eres en tu núcleo: lo bueno y lo malo. Deja de fingir que quieres cosas de tu relación que no quieres. Deja de exigirte logros poco realistas. Sé más compasivo contigo mismo y apóyate en tu propia autenticidad. Cuanto más auténtico seas contigo mismo, menos necesitarás personalizar los aspectos únicos de la persona con la que construyes una vida.

Enfréntate a tus defectos

Muchas de las proyecciones que realizamos provienen de nuestros propios defectos e inseguridad. A nadie le gusta admitir que no es bueno en algo, o que ha tenido una mala experiencia. Todos queremos sentirnos tan bien como la gente que nos rodea, pero cuando no lo hacemos es incómodo. Para evitar esta incomodidad, la desechamos y se la echamos a otras personas. Sólo aceptando nuestros defectos podemos aprender a aceptarlos y a sanarlos de una vez por todas.

Cuando sientas que esos sentimientos negativos asoman, date cuenta de tu preocupación y de tu tendencia a echar la culpa a los demás. En esos momentos deténgase, respire profundamente y enfréntese a sus inseguridades. Cuestiónalas profundamente y luego sustitúyelas por un pensamiento contrario que sea positivo.

Asume la responsabilidad de tus emociones. Asume la responsabilidad de hacerte más completo y lo suficientemente poderoso para superar las cosas que te hacen sentir débil. Sepa que puede cambiar lo que es (si lo desea) y que puede crecer para convertirse en una versión más fuerte y superior de sí mismo. En lugar de huir de tus defectos e inseguridades, abrázalos poco a poco. Míralos como el paquete completo de quien eres único y totalmente sin rival.

Bucea profundamente en la realidad

La realidad puede ser un lugar incómodo para habitar, especialmente en el mundo actual cada vez más caótico. Ver a nuestras parejas y las vidas que compartimos con ellas a través de unas gafas de color rosa suele ser mucho más cómodo que verlas tal y como son. Eso es porque esto significa enfrentarse a la verdad no sólo sobre ellos, sino sobre nosotros mismos y la forma en que damos forma a nuestra propia vida y felicidad.

Es hora de que te sumerjas en la realidad. No hay más tiempo para huir de la verdad o de lo que realmente eres. Tienes derecho a sentirte realizada y contenta dentro de tu relación. Tienes derecho a una pareja que te ame de la forma en que necesitas ser amado; sin una pelea y sin el caos.

No más huir de la verdad. Siéntate con un diario y expón los hechos. Enumera todos los pros y los contras de tu relación. Escribe todas las cosas que han ido bien, y todos los momentos que te han hecho daño. Empieza a hacer un inventario (tanto emocional como físico) de tu relación y de lo que aporta. Reflexiona a menudo y empezarás a ver los patrones de la realidad que se despliegan ante ti.

Cuestiona antes de reaccionar

Muchas veces, nuestras proyecciones son reacciones exageradas que permitimos que tomen el control antes de tener tiempo para analizar completamente o cuestionar lo que sentimos. En lugar de arremeter contra nuestra pareja cuando metemos la pata, tenemos que analizar más profundamente nuestras emociones cuando las cosas se ponen difíciles o incómodas. Esto, sin embargo, es un proceso que requiere que estemos presentes en nuestros cuerpos y presentes en quiénes somos y cómo nos sentimos.

Deja de arremeter contra tu pareja. Deja de abalanzarte sobre ellos cuando te equivocas o no son quienes esperas que sean. Cuando surjan estos sentimientos de ira, irritación o resentimiento, detente en seco y cuenta hasta diez. Luego, cuestiona tus emociones y de dónde vienen realmente.

Las emociones son poderosas, las negativas aún más. No permitas que te quiten el poder. Tú eres el dueño de tu mente y de tu corazón. Tú decides lo que te controlará y lo que no. Cuestiónate a ti mismo. ¿Estoy enfadado con mi pareja o estoy enfadado conmigo mismo? ¿Estoy enfadado por algo que está ocurriendo ahora o por algo que ocurrió en el pasado? Estas respuestas importan y desbloquean revelaciones sorprendentes para nuestro crecimiento y transformación personal.

Establece tu poder personal

Cuando no estamos aprovechando nuestro poder personal, buscamos anclarnos a otras personas. Puede que busquemos en ellos la validación, o puede que busquemos en ellos la guía sobre dónde ir o en quién convertirnos. Cuanto más seguros estemos de nosotros mismos, menos necesitaremos proyectar nuestras inseguridades (y la responsabilidad de nuestra felicidad) en otras personas. Podemos caminar con confianza hacia nuestro futuro y ver nuestras relaciones como una pieza del rompecabezas, en lugar de ser el fin de todo.

No necesitas proyectarte en otras personas, eres lo suficientemente fuerte como para afrontar tus propios problemas y resolverlos. No necesitas depender de una pareja para tu sentido del yo o tu dirección. Deja de construirlos para que sean algo que no necesitas y que nunca podrás tener. Eres el salvador de tu propia vida.

En lugar de culpar a la persona con la que estás por no ser la persona que necesitas… construye una vida con la persona que necesitas. No cambies a otra persona y no esperes que se convierta en tu imagen de felicidad. Esa persona ya existe y está esperando que te pongas en el camino con ella. Defiende lo que quieres y lo que necesitas, y luego emprende alguna acción positiva para poder manifestar a la persona adecuada con la que construir el futuro correcto.

Poniéndolo todo junto…

La proyección es el hábito increíblemente tóxico de arrojar nuestras emociones, inseguridades y expectativas a otras personas, en lugar de responsabilizarnos de ellas nosotros mismos. Cuando esto ocurre en nuestras relaciones íntimas, aleja a nuestras parejas y crea graves grietas en los cimientos de nuestras asociaciones. Tenemos que vernos tal y como somos, aceptarlo y actuar para mantenernos en nuestro propio poder positivo.

Suelta tu ego y permite que tu pareja sea quien es, al margen de tus expectativas. Enfréntate a tus defectos y deja de responsabilizar a otras personas de tu felicidad y de las cosas que quieres de la vida y del amor. Sumérgete en la realidad y acepta tu relación (y a tu pareja) por lo que realmente son. Sé compasivo y separa tus ideas sobre la reflexión o la dependencia codependiente. Cuando sientas que estás arremetiendo o proyectando tus inseguridades en tu pareja, detente en seco y cuestiona tus emociones y de dónde vienen realmente. Entonces, puedes construir tu sentido de poder personal y encontrar el confort y la estabilidad de defender tu autenticidad y realización.

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