Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) tienen pensamientos persistentes y molestos (obsesiones) y utilizan rituales (compulsiones) para controlar la ansiedad que producen estos pensamientos. Cuando el TOC se vuelve grave, estos rituales pueden acabar interfiriendo en las actividades y relaciones cotidianas de la persona. Por ejemplo, si una persona mayor está obsesionada con los gérmenes o la suciedad, puede desarrollar una compulsión por lavarse las manos repetidamente hasta sangrar. Una obsesión con los intrusos puede hacer que alguien cierre y vuelva a cerrar sus puertas muchas veces antes de irse a la cama.

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Un sinfín de miembros de AgingCare.com han compartido las obsesiones y compulsiones de sus seres queridos mayores en el Foro de Cuidadores para recibir consejos e ideas sobre estos comportamientos inusuales. Algunas compulsiones comunes son las siguientes:

  • «Mi padre anciano está obsesionado con contar».
  • «Mi tía se lavaba el pelo tres veces en lugar de una porque el tres es un «número de la buena suerte» y el uno no lo es.»
  • «Mi anciana madre esconde pañuelos de papel usados y enrollados por toda la casa: en sus bolsillos y mangas, en su cama, debajo de la cama, en la lavadora, incluso en la comida.»

Realizar estos rituales no es placentero para alguien que sufre de TOC. En el mejor de los casos, produce un alivio temporal de la ansiedad creada por sus pensamientos obsesivos. El trastorno obsesivo-compulsivo suele considerarse un trastorno de ansiedad que dura toda la vida, pero cuando una persona mayor desarrolla síntomas más tarde, podría estar relacionado con la aparición de la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia.

La diferencia entre los hábitos saludables y los comportamientos compulsivos

Las personas saludables desarrollan hábitos, como comprobar dos veces si la estufa está apagada antes de salir de casa, pero los hábitos se realizan sin pensar y tienen un objetivo directo detrás (asegurarse de que la estufa está apagada para evitar iniciar un incendio). La diferencia es que las personas con TOC llevan a cabo sus rituales repetidamente, a pesar de que hacerlo les resulta angustioso e interfiere en su vida diaria. Los rituales tienen un propósito que no está relacionado con la acción en sí misma (para minimizar la ansiedad causada por una obsesión). Los individuos con TOC experimentan un control limitado sobre sus compulsiones.

Aunque la mayoría de los adultos con TOC reconocen que su comportamiento ritualista no tiene sentido, es posible que una persona no se dé cuenta de que su comportamiento está fuera de lo normal. Algunos rituales comunes incluyen comprobar repetidamente las cosas, tocarlas (especialmente en una secuencia determinada), reorganizarlas o contarlas. Las personas con TOC también pueden estar preocupadas por el orden y la simetría, tener dificultades para tirar cosas (por lo que se acumulan) o acumular objetos innecesarios.

¿Qué obsesiones pueden causar un comportamiento ritualista?

Las obsesiones son pensamientos recurrentes no deseados que una persona encuentra perturbadores. Un individuo que tiene una personalidad obsesiva puede preocuparse con frecuencia, pero alguien con un verdadero TOC siente que no tiene control sobre estos pensamientos intrusivos y pasa mucho tiempo agonizando por ellos. La ansiedad que provocan estos pensamientos angustiosos es extrema e interfiere en la capacidad de la persona para funcionar y mantener relaciones sanas.

Algunas obsesiones comunes incluyen tener pensamientos frecuentes de violencia hacia otros o hacia uno mismo, pensamientos sexuales persistentes no deseados o tener pensamientos prohibidos por las propias creencias religiosas. El perfeccionismo es otra obsesión que hace que un individuo con TOC se fije en la uniformidad, la exactitud o la minimización de los defectos o errores.

¿Qué tan común es el TOC?

El TOC afecta a unos 2,2 millones de adultos estadounidenses, y el problema puede ir acompañado de otros problemas de salud mental, como trastornos alimentarios, trastornos de pánico y depresión. Afecta a hombres y mujeres por igual y suele aparecer en la infancia, la adolescencia o los primeros años de la vida adulta. Las investigaciones indican que el TOC puede ser hereditario. El curso de la enfermedad es bastante variado, y los síntomas pueden aparecer y desaparecer, aliviarse con el tiempo o empeorar.

Si el TOC se vuelve grave, puede impedir que una persona trabaje o lleve a cabo sus responsabilidades normales en casa. Las personas con TOC pueden intentar controlar sus síntomas evitando las situaciones que desencadenan sus obsesiones o consumiendo drogas y/o alcohol.

Similitudes entre el TOC y la demencia

Aunque los estudios aún no han vinculado explícitamente el TOC y la demencia, sí parece haber cierto cruce entre ambas condiciones. Por ejemplo, los ancianos con enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal pueden experimentar pensamientos obsesivos y desarrollar un comportamiento ritualista que desconcierta a sus cuidadores. De hecho, algunos comportamientos emergentes relacionados con la demencia en las primeras etapas pueden reflejar estrechamente los ciclos obsesivo-compulsivos que son característicos del TOC.

ADVERTENCIA

La ansiedad generalizada es común en los ancianos con demencia, ya que luchan por dar sentido a su entorno y seguir funcionando a un nivel «normal» a pesar de los crecientes desafíos cognitivos. Las lagunas en la memoria a corto plazo pueden hacer que repitan ciertos comportamientos, como los rituales. Si un anciano no tiene antecedentes de comportamiento obsesivo o compulsivo y comienza a mostrar síntomas de TOC en una etapa posterior de su vida, es importante pedir una cita con un médico de inmediato.

Tratamientos para el TOC

El TOC suele tratarse con psicoterapia basada en la exposición, en la que las personas se enfrentan a situaciones que les causan miedo o ansiedad y se desensibilizan a ellas. A veces se utilizan medicamentos como los antidepresivos junto con la terapia. Dado que el TOC a menudo causa problemas en la vida familiar y afecta a la adaptación social, también se puede recomendar la terapia familiar para promover la comprensión del trastorno y ayudar a reducir los conflictos.

Para los pacientes mayores con demencia, la terapia puede ser beneficiosa sólo en las primeras etapas de la enfermedad. A medida que el deterioro cognitivo empeora, los medicamentos y las técnicas no farmacéuticas, como la redirección y la validación, suelen ser los mejores métodos para controlar la ansiedad en los pacientes con demencia.

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